Considera que el fallo desmonta la campaña que describía los hechos como una ‘pelea de bar’ 

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha valorado «de manera positiva» la sentencia que condena a los responsables de la agresión a dos agentes de la Guardia Civil y a sus parejas cometida el 15 de octubre de 2016 en la localidad navarra de Alsasua. El Colectivo, que interpuso una denuncia por los hechos ante la Audiencia Nacional y que estaba personado en el proceso como acusación popular, cree que el fallo constata «la gravedad de una brutal agresión y las motivaciones políticas que movieron a los agresores, que apalearon a las víctimas por su condición de guardias civiles y de parejas de guardias civiles». «La teoría de la ‘pelea de bar’ ha quedado totalmente desacreditada», afirman desde el Colectivo.

COVITE ha destacado que las penas impuestas a los acusados por los delitos de lesiones, amenazas, atentado contra la autoridad y desórdenes públicos «son las máximas establecidas por la ley», lo que «refleja la gravedad de los hechos juzgados». El Colectivo ha explicado que en su denuncia, además del delito de terrorismo, estaban incluidos todos los delitos por los que los procesados han sido ahora  condenados. Además, ha hecho hincapié en que el tribunal ha considerado dos de las tres agravantes solicitadas por el Colectivo en su escrito de conclusiones: la discriminación o el odio y el abuso de superioridad.

Para COVITE, la sentencia deja en evidencia que «en Alsasua, y en otras muchas localidades de Navarra y del País Vasco, se impone un clima dominado por los radicales y un ecosistema de odio». «Quienes se oponen y se desmarcan de los radicales siguen teniendo su libertad secuestrada», afirman desde COVITE.

El Colectivo ha destacado que la sentencia alabe el comportamiento de las víctimas, que actuaron con «profesionalidad» frente a la violencia y a la agresividad de los agresores. «Durante este año y medio, mientras los acusados articulaban una campaña de manipulación y de desprestigio de nuestras instituciones democráticas, con la inestimable colaboración de las autoridades públicas navarras, las víctimas se han mantenido en silencio y, en algunos casos, sufriendo una brutal campaña de acoso. En el juicio contaron la verdad y la sentencia lo avala. Su superioridad moral frente a los agresores ha quedado acreditada».