• En el acto de entrega del XXI Premio Internacional COVITE a la activista y trabajadora del Colectivo Juncal Sánchez Aranaz, el Colectivo ha denunciado que “de ninguna manera debemos la paz de la que hoy disfrutamos a quienes asesinaron, ni a quienes promovieron los asesinatos, ni a quienes vivieron tan tranquilamente, como si nada estuviera pasando, mientras ETA nos mataba

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha entregado hoy su XXI Premio Internacional COVITE a la trabajadora del Colectivo y activista contra el terrorismo Juncal Sánchez Aranaz por su “permanente compromiso cívico contra el terrorismo y su apoyo incondicional a COVITE”. La presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, ha alabado que conoció a Juncal en los movimientos cívicos contra ETA, “cuando todavía eran muy minoritarios”. Ha asegurado que se acercó a las víctimas “en un momento en el que hacerlo suponía complicarse mucho la vida. Nos elegiste a quienes hasta hace poco vivíamos en una situación muy difícil por el acoso político, por el atraco moral y por el rechazo y la persecución que sufríamos por parte de nuestros propios conciudadanos”.

La presidenta de COVITE ha criticado el relato que “quiere hacernos creer que la mayoría de la sociedad vasca estuvo contra ETA, y que las víctimas siempre estuvimos acompañadas y arropadas, llenas de apoyo institucional y de subvenciones, lo cierto es que hubo mucha soledad, y mucho sufrimiento en soledad, durante mucho tiempo”. “¿Dónde estaban todas esas personas cuando ETA nos dejaba pintadas en nuestros portales y nuestras calles proclamando que nos iban a matar? ¿Dónde estaban cuando había quien nos gritaba “ETA mátalos” en concentraciones pacifistas? ¿Dónde estaban cuando, después de que asesinaran a nuestros familiares, soportábamos el desprecio y la indiferencia de nuestros vecinos, de nuestros compañeros de trabajo, de nuestros propios amigos?”, ha cuestionado. En su discurso ha continuado afirmando que “al asesinato de nuestro familiar, muchas víctimas también tuvimos que sumar a nuestro calvario un sinfín de descalificaciones, humillaciones y agresiones, antes y después del asesinato”.

Asimismo, ha criticado la “dictadura del miedo” que impusieron “los ideólogos de ETA” y que “caló en todos los estratos sociales”. “El terrorismo de ETA no fue responsabilidad exclusiva de los propios terroristas. Los asesinos materializaban los atentados, sí, pero gracias a la inestimable ayuda de miles de espías, de chivatos, de facilitadores de armas, refugio y coartadas. (…) Los colaboradores necesarios del terror hicieron que el miedo calase entre todos nosotros, posibilitando así que ETA durase tantos años y tuviera tanto poder, y que las víctimas fuéramos estigmatizadas y marginadas. Esos cooperadores y cómplices del terror siguen ahí, habitando entre nosotros”.

También ha cargado contra los líderes de la izquierda abertzale, que son “hoy los mismos que cuando ETA mataba y siguen defendiendo y legitimando el terrorismo desde las instituciones”. Ha afirmado que “Arnaldo Otegi, Arkaitz Rodríguez, Mertxe Aizpurúa y compañía se han visto beneficiados de una impunidad de facto que nadie se atreve a cuestionar. No han pagado, ni parecen dispuestos a hacerlo, por haber diseñado y engrasado la gran maquinaria de terror que hizo posible la violencia física y moral que sufrimos miles de personas en esta tierra”.

La presidenta de COVITE ha finalizado criticando que “es indigno que den lecciones de paz y convivencia quienes impregnaron de odio y de fanatismo cada recoveco de la vida pública en el País Vasco y en Navarra”, en alusión a los líderes de la izquierda abertzale. En este sentido, ha reivindicado que las víctimas “han sido y son el mejor ejemplo de convivencia democrática, desde el momento en que no respondimos a la violencia con violencia”. No obstante, no solo las víctimas son un ejemplo de convivencia pacífica a juicio de la presidenta de COVITE, también lo son “quienes, con sus pancartas, con su asistencia a manifestaciones pacíficas, con su acompañamiento a las víctimas, dijeron no a ETA cuando el silencio y la crueldad intoxicaban nuestro espacio público. Hemos tenido a nuestros justos y resistentes que salían, en minoría y acosados, a protestar en silencio después de cada atentado o secuestro”. Juncal Sánchez Aranaz fue una de esas personas “justas y resistentes” contra el terrorismo. “A Juncal y a los héroes anónimos que, como ella, en algún momento de sus vidas se han enfrentado al terrorismo, han trabajado por deslegitimarlo y han apoyado a las víctimas, es a quienes debemos una convivencia en paz”, ha finalizado su discurso.

Durante el acto de entrega del XXI Premio Internacional COVITE también ha hablado Martín Alonso, intelectual y profesor de Filosofía Martín Alonso, premiado el año pasado por COVITE por su “sólida e impecable trayectoria intelectual en la que ha analizado minuciosamente los discursos legitimadores de la violencia terrorista”. Alonso ha afirmado que “hubo un tiempo, demasiado tiempo, en el que las víctimas estuvieron solas, o peor, mal acompañadas, quiero decir, acompañadas de insultos, descalificaciones y prácticas de odio. Cuando ahora se dice que la sociedad vasca es la que ha derrotado a ETA se olvida este tiempo en que se jaleaba a ETA, se estigmatizaba a las víctimas, una parte de la sociedad vivía ‘como si ETA no existiera’ y compartía la visión de un lehendakari que anunciaba, mientras un superviviente luchaba en un hospital por la vida, que ‘aquí se vive bien’”. Asimismo, ha asegurado que “las personas que desde la oscuridad brindaron su apoyo incondicional a las víctimas y se movilizaron contra quienes las causaban y celebraban sus asesinatos nunca van a recibir el reconocimiento que merecen, por eso este premio encierra ese valor, el de poner el foco sobre tantas personas comprometidas desde la invisibilidad. Tantas personas que se reconocen en la figura de Juncal”.