- Las manifestaciones a favor de la excarcelación de los presos de ETA, así como las pintadas y pancartas de apoyo a los terroristas, siguen siendo las formas más frecuentes de legitimación del terrorismo, con 91 y 32 casos registrados, respectivamente
- El Colectivo insiste en que la vinculación entre la izquierda abertzale y la gran mayoría de los presos de ETA continúa siendo total, lo que convierte en un «fraude» la concesión de terceros grados sin que los etarras demuestren un verdadero arrepentimiento
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha documentado un total de 168 actos de apoyo a ETA entre enero y junio de 2025en su Observatorio de la Radicalización, un espacio en la web del Colectivo en el que se registran todos los actos relacionados con la radicalización violenta en el ámbito del terrorismo de ETA. Aunque esta cifra supone una disminución del 11 % respecto al mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 188 actos, COVITE ha advertido de que el apoyo a ETA y a sus integrantes sigue presente en el espacio público, especialmente a través de manifestaciones en las que se exige la excarcelación de los presos, pintadas y pancartas, y actos de exaltación de etarras en fiestas populares. La gran mayoría de estos actos están organizados por SORTU y EH Bildu, o por sus organizaciones satélite, como SARE. La presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, ha denunciado que «la legitimación pública de ETA sigue siendo una constante en las calles de Euskadi y de Navarra. La izquierda abertzale sigue tratando a los etarras como a héroes o ‘presos políticos’ y presumiendo de ello en público. Sus líderes son los responsables directos de alimentar la radicalización violenta de una parte de la sociedad vasca. Miles de jóvenes hoy tienen como modelos de conducta a sanguinarios terroristas». «Pedir la excarcelación de quienes están en la cárcel por crímenes gravísimos podrá ser legal, pero es un claro síntoma de anormalidad moral y de una preocupante falta de ética colectiva. ¿Acaso vemos en Francia a cientos de personas en las calles pidiendo la excarcelación de terroristas yihadistas?», ha cuestionado Ordóñez.
Respecto a la tipología de los actos de apoyo a ETA documentados por COVITE, 91 han sido de manifestaciones en las que se ha reclamado la excarcelación de los etarras presos; 32 han sido de pintadas y pancartas de ensalzamiento explícito a ETA y a sus presos; 12 de homenajes públicos a etarras fallecidos; 9 de fiestas populares celebradas específicamente para enaltecer a ETA; 1 homenaje en la vía pública a un etarra que todavía está en prisión —en estos actos se coloca una foto del miembro de ETA en cuestión y se le baila un aurresku—; y los 23 actos restantes se han encuadrado en la categoría de ‘Otros’, ya que no han podido clasificarse en ninguna de las anteriores. En cuanto a la localidad donde se han celebrado los actos registrados, 65 han tenido lugar en Vizcaya, 60 en Guipúzcoa, 27 en Navarra, 9 en Álava, 4 en otras provincias y 3 en el extranjero, principalmente el País Vasco francés.
Desaparición de los ‘ongi etorris’
Por tercer año consecutivo, COVITE ha confirmado la desaparición de los ‘ongi etorris’ públicos a etarras al salir de prisión. El último se registró en marzo de 2022. Consuelo Ordóñez lo ha valorado como «una muy buena noticia para las víctimas, al tratarse de los actos más humillantes que podíamos presenciar». «No hay nada más doloroso y humillante que ver cómo se homenajea al asesino de tu familiar en los mismos lugares donde éste cometió el crimen. La desaparición de estos repulsivos actos supone un alivio para las víctimas y una buena noticia para la sociedad en general», ha remarcado Ordóñez.
No obstante, la presidenta de COVITE ha expresado su profunda decepción con la Justicia por no haber actuado para frenar los ‘ongi etorris’: «El desamparo que hemos sufrido por parte de la Justicia ha sido total, principalmente por parte de la Audiencia Nacional, el tribunal competente para juzgar los delitos de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas. Entre 2016 y 2019 presentamos más de 30 denuncias por estos actos. Todas fueron archivadas con el argumento de que eran simples ‘manifestaciones de alegría’. Y el lunes pasado supimos que la única denuncia que iba a acabar en juicio se resolvía por medio de un acuerdo de conformidad entre los organizadores de estos actos —a quienes COVITE también denunciaba—, la Fiscalía y las acusaciones, es decir, la AVT, Dignidad y Justicia y el Partido Popular. Que la batalla judicial por los ‘ongi etorris’ haya acabado en un acuerdo de conformidad para evitar la cárcel a quienes organizaron estos actos es, cuanto menos, decepcionante». «Si la izquierda abertzale pudo celebrar los ‘ongi etorris’ durante tantos años con total impunidad ha sido gracias a que la Audiencia Nacional dejó de considerarlos delito, a pesar de que esos hechos están tipificados como tal en el artículo 578 del Código Penal».
Aumento de actos en mayo
COVITE también ha destacado que mayo fue el mes con mayor número de actos, con 53 registrados, coincidiendo con la gira de la plataforma SARE por numerosas localidades vascas y navarras durante el fin de semana del 17 y 18 de mayo. Durante ese tour, SARE exhibió públicamente los nombres de decenas de presos etarras para exigir su excarcelación, aunque muchos de ellos ya han accedido al tercer grado. COVITE ha denunciado, una vez más, que estos terceros grados se están concediendo sin cumplir con el requisito fundamental que exige la ley para ello, que es el arrepentimiento. «Es imposible estar con la izquierda abertzale y, al mismo tiempo, estar arrepentido. Desde hace muchos años, la izquierda abertzale prohíbe expresamente a los presos de ETA arrepentirse y se encargan, cada poco tiempo, de recordarlo. Por tanto, ninguno de esos presos de ETA obscenamente exhibidos por SARE deberían haber accedido al tercer grado», han insistido desde COVITE. «Ni siquiera acelerando su salida de prisión mediante terceros grados están dejando de utilizarlos en actos públicos. Por lo menos podrían ahorrarnos estos aquelarres siniestros, pero no, las víctimas tenemos que seguir viendo cómo la izquierda abertzale sigue paseando sus nombres y sus fotos por las mismas calles en las que asesinaron. Se siguen jactando públicamente de su conexión con los asesinos de ETA, como por otra parte siempre ha ocurrido en Euskadi y Navarra, cuyos espacios públicos siempre han sido un escaparate de exaltación del terrorismo».
La responsabilidad institucional
Por último, el Colectivo ha denunciado la implicación de instituciones públicas en muchos de estos actos, con mención especial a ayuntamientos vascos y navarros que, directa o indirectamente, colaboran o los permiten. A juicio de COVITE, esta cuestión «refleja a la perfección la actitud de buena parte de la sociedad vasca y sus instituciones ante estos actos de exaltación del terrorismo: pasividad total, cuando no abierta complicidad», en palabras de Consuelo Ordóñez. En este sentido, COVITE ha hecho alusión a la recientemente aprobada Ley 9/2023, de 28 de septiembre, de Memoria Histórica y Democrática de Euskadi, que contempla un régimen sancionador administrativo para «todos aquellos actos de exhibición pública de elementos o menciones en conmemoración, exaltación o enaltecimiento individual o colectivo del golpe de estado de 1936 y de la dictadura franquista, de sus dirigentes o de las organizaciones que sustentaron al régimen» (Artículo 30 de dicha ley). Desde COVITE y otras asociaciones y fundaciones de víctimas del terrorismo vienen reclamando desde hace meses «exactamente lo mismo para los actos de exhibición pública de apoyo y legitimación del terrorismo de ETA».
Para COVITE, ya es hora de que las instituciones públicas «aborden el fenómeno de la radicalización violenta a favor de ETA con la seriedad y la urgencia que merece. La persistencia de este tipo de actos en espacios públicos representa un obstáculo insalvable para una verdadera convivencia democrática. Mientras a los asesinos de ETA se les siga dando legitimidad pública como ‘presos políticos’ o héroes, y se celebre su pasado criminal en las calles, fiestas populares y manifestaciones, consolidar una auténtica paz social será muy difícil, por no decir imposible».