- La XXIV Jornada Anual de COVITE se celebrará el jueves 5 de noviembre, a las 18:30 horas, en el Hotel NH Pamplona Iruña Park
- El acto analizará cómo distinguir el arrepentimiento verdadero de la impostura y qué lugar deben ocupar la verdad, la asunción de responsabilidades y el respeto a las víctimas en el posterrorismo de ETA
El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) celebrará el próximo jueves 5 de noviembre su XXIV Jornada Anual, bajo el título “¿Arrepentimiento o impostura? Las exigencias éticas de afrontar el pasado de ETA”. El acto tendrá lugar, de 18:30 a 20:00 horas, en el Hotel NH Iruña Park de Pamplona (calle Arcadio María Larraona, 1).
La jornada abordará qué condiciones permiten distinguir un arrepentimiento verdadero de una mera impostura; qué responsabilidad conserva quien ha ejercido o justificado la violencia terrorista de ETA; y cómo debe afrontarse el pasado de ETA desde la verdad, el reconocimiento de la injusticia causada y el respeto a sus víctimas.
La presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, inaugurará el encuentro. A continuación, el filósofo y profesor de investigación ad honorem del CSIC Reyes Mate impartirá una ponencia inicial en la que establecerá el marco ético de la jornada, reflexionando sobre las exigencias morales que implica asumir el pasado terrorista y responder por el daño injusto causado.
Tras la ponencia tendrá lugar un diálogo en el que participarán el propio Reyes Mate; Lourdes Auzmendi, traductora e intérprete de euskera y pareja de Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, dirigente de ETA-pm desaparecido en 1976; el escritor Joseba Eceolaza; y José María Lobato, herido en un atentado de ETA perpetrado el 5 de diciembre de 1997. La conversación estará moderada por el periodista Sergi Moyano.
A través de sus diferentes experiencias y perspectivas, los participantes reflexionarán sobre qué significa reconocer sinceramente la injusticia del terrorismo, asumir la responsabilidad por el daño causado y afrontar el pasado sin recurrir a fórmulas ambiguas o instrumentales. La jornada prestará especial atención al lugar que corresponde a las víctimas, recordando que ningún arrepentimiento borra los crímenes cometidos ni impone a las víctimas el deber de perdonar.