• El Colectivo entrega su XXV Premio Internacional a la Jefatura de Información de la Guardia Civil por su lucha contra el terrorismo y la impunidad y por su compromiso con la verdad y las víctimas

  • COVITE contrapone la perseverancia de quienes continúan investigando los crímenes sin esclarecer con la política penitenciaria «fraudulenta» del Gobierno Vasco

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha entregado este sábado su XXV Premio Internacional a la Jefatura de Información de la Guardia Civil, en un acto celebrado en el Palacio Miramar de San Sebastián. Con este galardón, la asociación ha querido reconocer la decisiva contribución de esta unidad a la lucha contra el terrorismo, su labor para esclarecer los crímenes de ETA que permanecen impunes y su compromiso permanente con la verdad, la justicia y los derechos de las víctimas.

Durante su intervención, la presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, ha reivindicado el papel fundamental de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad —y, de manera especial, de la Guardia Civil— en la asfixia policial y la desarticulación operativa de ETA. Lo ha hecho a pocos días de que se cumplan quince años del anuncio del «cese definitivo» de la actividad terrorista.

«ETA no dejó de matar como consecuencia de una repentina reflexión ética, ni de los terroristas ni de quienes los respaldaban. Dejó de hacerlo porque años de trabajo, sacrificio y profesionalidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad habían conseguido cercarla, impedir nuevos atentados y reducir enormemente su capacidad de actuación», ha afirmado Ordóñez.

La presidenta de COVITE ha advertido del intento de la izquierda abertzale de apropiarse propagandísticamente de aquel desenlace y presentarse como artífice de la paz. Frente a ese relato, ha recordado que ETA llegó a 2011 profundamente asfixiada, con la mayoría de sus estructuras operativas desarticuladas, sus dirigentes detenidos y su capacidad para cometer atentados drásticamente debilitada.

«Queremos devolver el protagonismo del final del terrorismo de ETA a quienes verdaderamente hicieron posible que dejara de matar. No fueron quienes jalearon a los terroristas, quienes los protegieron o quienes todavía hoy los llaman “presos políticos”. Fueron quienes se enfrentaron a ellos, protegieron a sus posibles víctimas y defendieron nuestra democracia jugándose la vida», ha señalado.

COVITE ha recordado que la Guardia Civil fue la institución más castigada por ETA y una de las más estigmatizadas y deshumanizadas por su entorno. La organización terrorista asesinó a 210 guardias civiles, mientras que sus integrantes y sus familias tuvieron que convivir durante décadas con las amenazas, el señalamiento y la hostilidad de una parte de la sociedad.

Las consecuencias del final negociado

Aunque Ordóñez ha destacado que vivir sin la amenaza de los atentados constituye «lo mejor que nos ha ocurrido en nuestra historia reciente», ha insistido en que aquel no era el único final posible ni el que merecían las víctimas y el conjunto de la sociedad.

«El Estado había avanzado decisivamente hacia la desarticulación operativa de ETA. Si se hubiera seguido hasta el final por ese camino, su derrota podría haber sido total: operativa, política, social y moral. Pero, desgraciadamente, el poder político optó por negociar con la propia ETA las condiciones de su final», ha lamentado.

Según COVITE, aquella decisión trajo consigo importantes concesiones, entre ellas la legalización de los brazos políticos de ETA, excarcelaciones fraudulentas justificadas mediante mentiras y la escenificación de un final «sin vencedores ni vencidos». ETA y su entorno aprovecharon esas circunstancias para presentar el abandono de las armas como una decisión voluntaria y generosa, en lugar de como la consecuencia de su asfixia policial.

«Ese relato falsea lo ocurrido y causa un profundo daño a las víctimas, porque las humilla y permite a quienes justificaron sus asesinatos presentarse ahora como los artífices de la paz», ha denunciado Ordóñez.

La búsqueda de justicia frente a los falsos arrepentimientos

COVITE ha destacado que la Jefatura de Información continúa buscando pruebas y testigos, reconstruyendo hechos y aportando a jueces y fiscales información que permita esclarecer los atentados de ETA todavía impunes. «Mientras haya una sola familia que no sepa quién decidió, preparó o ejecutó el asesinato de su ser querido, seguirá existiendo una deuda pendiente del Estado de derecho», ha asegurado la presidenta del Colectivo.

Ordóñez ha agradecido especialmente la voluntad y la perseverancia de quienes se niegan a aceptar que el paso del tiempo convierta la impunidad en algo inevitable. Esta determinación, ha señalado, contrasta con la política penitenciaria del Gobierno Vasco y con la concesión de terceros grados y regímenes de semilibertad a presos de ETA que no han demostrado un arrepentimiento verdadero ni una ruptura inequívoca con el entorno político y social que legitimó sus crímenes.

«Lo que denunciamos desde COVITE es que se disfrace de reinserción lo que en realidad son excarcelaciones encubiertas y fraudulentas», ha afirmado Ordóñez. Para el Colectivo, la reinserción no puede acreditarse mediante cartas privadas o fórmulas ambiguas, sino que exige reconocer la injusticia radical de los crímenes, asumir la responsabilidad por el daño causado, romper con el mundo que legitimó el terrorismo y contribuir al esclarecimiento de los hechos que permanecen ocultos.

La presidenta de COVITE ha recordado que algunos antiguos miembros de ETA sí han roto con la organización y están colaborando con la Justicia, asumiendo por ello un elevado coste personal. «El arrepentimiento verdadero tiene un precio y tiene consecuencias. Obliga a romper con la comunidad política y afectiva que sostuvo al terrorista. Nadie paga ese precio por oportunismo», ha subrayado.

«La labor de la Jefatura de Información representa exactamente lo contrario de la ley del silencio: la búsqueda paciente de la verdad, la reconstrucción rigurosa de los hechos y el compromiso de que ningún crimen sea olvidado simplemente porque hayan pasado los años», ha concluido Ordóñez.