En el acto de entrega del XXIV Premio Internacional COVITE a todo el equipo de la película ‘La Infiltrada’ el Colectivo ha criticado a quienes pretenden que las víctimas renuncien a su derecho a la Memoria

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha entregado hoy su XXIV Premio Internacional a todo el equipo de la película La Infiltrada. En un acto celebrado a las 12:00 h en el Kursaal de San Sebastián, la presidenta de COVITE, Consuelo Ordóñez, ha elogiado la calidad cinematográfica del filme y su fidelidad a la realidad vivida en Euskadi durante los años más duros del terrorismo de ETA. Ha subrayado, además, el impacto de la película entre miles de personas, especialmente jóvenes: «A menudo se afirma, quizá con demasiada ligereza, que los jóvenes no tienen interés en conocer lo que fue ETA. Que desconocen la Historia porque no la vivieron y porque no quieren saber. La Infiltrada ha demostrado lo contrario: que sí quieren saber lo que ocurrió. Y eso, para nosotras, las víctimas, es una inmensa alegría». Al acto han asistido la actriz protagonista, Carolina Yuste, así como los productores María Luisa Gutiérrez, Mercedes Gamero, Pablo Nogueroles, Álvaro Ariza y Juliana Lasunción.

Ordóñez ha dedicado un sentido homenaje a la mujer real que inspiró la película, a quien ha agradecido su sacrificio por «defender nuestro derecho más elemental: el derecho a la vida». Un derecho, ha recordado, que «no estuvo garantizado en Euskadi durante muchos años, especialmente si te oponías a quienes se arrogaban la potestad de decidir sobre la vida de los demás». Asimismo, la presidenta de COVITE ha insistido en que La Infiltrada ha llegado en un momento crucial: «Nos estamos jugando que prevalezca la verdad frente a la banalización del terrorismo de ETA y frente al blanqueamiento de quienes formaron parte de su entorno político y social. Nos jugamos, ni más ni menos, que se legitime el terrorismo como herramienta política».

En este sentido, ha reivindicado el poder del cine como instrumento para la transmisión de la verdad y la justicia, y ha resaltado cómo La Infiltrada retrata con precisión el clima de miedo, silencio y complicidad con el terrorismo que marcó a la sociedad vasca y navarra durante décadas: «La dictadura del miedo ha sido el mayor éxito del terrorismo etarra y de su entorno social y político. Y hoy, con ETA desaparecida, ese miedo ha mutado en un empeño por olvidar cuanto antes, por pasar página a toda prisa. Por vivir como si nada hubiera ocurrido. Como si ETA nunca hubiera existido. Eso es exactamente lo que quieren quienes diseñaron el terror y quienes lo ampararon política y socialmente».

Ordóñez ha señalado que precisamente por todo ello, la película resulta incómoda para muchos sectores: desde quienes intentan desacreditarla hasta quienes instrumentalizan la memoria de unas víctimas para contraponerla a la de otras. También ha defendido el discurso de María Luisa Gutiérrez en los Premios Goya frente a quienes intentaron darle un sentido partidista: «Hubo quienes se apresuraron a verle una intención partidista. El problema no es su discurso, sino el dogmatismo y el sectarismo de quienes lo malinterpretaron. Contar la historia de las víctimas del terrorismo no niega, en absoluto, el derecho de otras víctimas —de la Guerra Civil, del franquismo, de cualquier otra vulneración de derechos humanos— a que también se reconozca su derecho a la memoria».

En la parte final de su intervención, la presidenta de COVITE ha defendido la pluralidad del conjunto del colectivo de víctimas del terrorismo y ha reivindicado su dignidad frente a los intentos de estigmatización: «No se nos puede exigir más generosidad. Y, desde luego, no se nos puede pedir que renunciemos a nuestro derecho a la Memoria. La paz y la convivencia implican necesariamente la honestidad de reconocer los hechos tal y como fueron. Y no somos precisamente las víctimas quienes tenemos pendiente la tarea de ese reconocimiento».

Por su parte, la productora de la infiltrada, María Luisa Gutiérrez, ha centrado su discurso en agradecer a las víctimas del terrorismo y a COVITE «su gran aceptación» por la película, una película que «ha tenido mucho éxito en el País Vasco», y ha dedicado el premio «a todas las víctimas del terrorismo, que siguen luchando por sus derechos a la memoria, la verdad y la justicia y por que el arrepentimiento por los crímenes de ETA sea el eje de la convivencia».