27.09.2025. San Sebastián (Guipúzcoa). Pancarta de SORTU en homenaje a los etarras fallecidos de la Parte Vieja de San Sebastián

SORTU coloca una pancarta por el Gudari Eguna, en homenaje a los etarras fallecidos de la Parte Vieja de San Sebastián: Antonio Tolosa, Olaia Castresana, Luis María Zabaleta y Oihane Errazkin. El Gudari Eguna se celebra con el propósito de homenajear a los miembros de ETA fallecidos, especialmente a los etarras Juan Paredes “Txiki” y Ángel Otaegi, fusilados por la dictadura franquista.

Antonio Tolosa González falleció en Bilbao en 1983 al estallarle la bomba que manipulaba.

Olaia Castresana Landaberea falleció en Torrevieja en 2001, al explotarle la dinamita que estaba manipulando dentro de una vivienda vacacional. Los etarras pretendían sembrar la zona turística de bombas, dentro de su campaña contra objetivos turísticos. Además de la muerte de la perpetradora, en el atentado resultaron heridas 11 personas. La urbanización fue desalojada, teniendo que realojar en hoteles a más de 50 personas. En el acto celebrado en homenaje a la etarra en San Sebastián, Arnaldo Otegi afirmó que «[los etarras fallecidos] se han ido con dignidad silenciosa» y que «merecen el chaparrón de aplausos más caluroso».

Luis María Zabaleta Mendia fue responsable del asesinato del Guardia Civil Isidoro Díez Ratón. El terrorista Luis María Zabaleta murió en 1986 junto a otros dos etarras en un enfrentamiento con la Guardia Civil tras ser sorprendidos después de ametrallar a un camión francés en la autopista Bilbao-Behovia.

Oihane Errazquin Galdós comenzó como miembro de Jarrai (la cantera de ETA, la organización responsable de la «kale borroka») hasta que fue captada por ETA en 1996. Posteriormente, formó parte de uno de los «taldes» («grupos») del Comando Donosti. La etarra fue detenida en una vivienda en Dax (Francia) en 2001 junto a los etarras Asier Oyarzábal y Dolores López. El domicilio servía de oficina de recaudación del llamado «impuesto revolucionario» de ETA, en donde se encontraron un millón de francos franceses en billetes, una treintena de detonadores eléctricos, tres armas cortas, documentos de identidad falsos; así como documentación interna de ETA, entre los que se incautaron la contabilidad de la extorsión y cartas de extorsión listas para ser enviadas a empresarios. Tras la detención, Errazkin fue condenada en Francia por asociación de malhechores.