29.03.2026. Bilbao (Vizcaya). Acto principal de SARE durante la Korrika

SARE y Etxerat portan el testigo en Bilbao para pedir la excarcelación de los etarras. Si bien SARE celebró muchos actos durante la Korrika, los dos principales fueron en Bilbao y en Ansoáin.  Los encargados de llevar el testigo en Bilbao fueron la portavoz de SARE, Bego Atxa y el hijo del etarra fallecido ble del asesinato de Modesto Rico y de Daniel Villar. Ningún hijo es responsable de los actos de sus padres; el problema surge cuando lleva el testigo por el peso simbólico de ser hijo de un etarra fallecido.

El portavoz de la Korrika gritó lo siguiente durante el kilómetro de SARE y Etxerat: «Porque necesitamos a todos los ciudadanos en casa, para poder normalizar nuestro idioma. ¡Todos los ciudadanos a casa! ¡Un abrazo a todos los que están dentro! [en la cárcel]».

En la mayoría de los municipios por donde pasa la Korrika se exhiben pancartas o banderas a favor de la excarcelación de los presos de ETA. Se mencionan solo los municipios donde se exhibieron imágenes explícitas de miembros de ETA. En total, se exhibieron 38 imágenes de estas características (35 imágenes de miembros de ETA o sus nombres y 3 miembros de ETA que físicamente llevaron el testigo de la Korrika) en 19 pueblos distintos.

La organizadora de la KORRIKA, AEK, no ha condenado la exhibición de fotos de etarras ocurridas durante la carrera. AEK ha excusado su inacción de evitar la exaltación de etarras alegando «que no pueden controlarlo todo». AEK ha demostrado que sí puede intervenir y fijar límites cuando quiere hacerlo,  excluyendo a Comisiones Obreras de la Korrika. Además, AEK conocía 33 puntos kilométricos en los que sabía que se iban a realizar exhibiciones de etarras o pancartas con suficiente antelación, muchos de ellos son repetidos cada edición. Lejos de reducirse únicamente a la inacción, varios miembros de la plantilla de AEK participaron en la exaltación de los etarras. En la lectura del mensaje final de la Korrika la AEK señaló del hijo de David Pla que «vivió hasta los siete años» en San Sebastián y después «llegó a Iparralde como consecuencia del conflicto político y fue un niño con mochila», como se conoce a los hijos de presos de ETA bajo la política de dispersión. Esto supone una evidente concordancia con el mensaje de blanqueamiento del terrorismo que difunde la izquierda abertzale.