20.06.2026. San Sebastián (Guipúzcoa). Acto de SARE a favor de la excarcelación de los etarras en un frontón municipal

Acto en el frontón municipal del Antiguo (un espacio propiedad del ayuntamiento de San Sebastián) a favor de la excarcelación de los etarras María Soledad Iparraguirre “Anboto” y Juan Antonio Olarra. Se colocaron dos pancartas con los nombres de ambos etarras.

Durante el acto, llamaron a Anboto y a Olarra y al resto de presos, “presos políticos”, incluyendo a quienes les ha sido concedido el tercer grado, ya que, para ellos, deberían estar libres sin pena alguna. Incluir a Anboto como”presa política” implica que la etarra nunca ha renegado de su pasado terrorista, ya que en el mismo momento de su arrepentimiento dejaría de ser llamada de esa forma y pasaría a ser inexistente para el mundo abertzale. El acto demuestra que la revocación del tercer grado por parte de la Fiscalía fue una decisión correcta, y que la concesión del tercer grado por parte del Gobierno Vasco fue fraudulenta y se basó únicamente en criterios ideológicos.

María Soledad Iparraguirre Guenechea “Anboto”. fue jefa de los comandos de ETA entre 1992 y 1998 y responsable de al menos 14 asesinatos. Además, dirigió el aparato de extorsión que ordenó matar al Rey emérito Juan Carlos.

Juan Antonio Olarra Guridi fue condenado por los asesinatos en 1991 de Eduardo Sobrino González y Juan Carlos Trujillo García, José Antonio Santamaría Vaqueriza en 1993 y José Ramón Domínguez Burillo el mismo año.

Ainhoa Múgica Goñi llegó a ser número dos del aparato militar de ETA. La etarra fue además condenada a 18 años por un delito de estragos terroristas por su participación en un atentado con coche-bomba contra la Torre de Logroño. En 1995 la banda terrorista colocó un coche-bomba en Vallecas asesinando a 6 personas e hiriendo a otras 17. Las víctimas asesinadas fueron Felix Ramos Bailón, Florencio López del Castillo, Jose Ramón Intriago Esteban, Manuel Carrasco Almansa, Martín Rosa Valera y Santiago Esteban Junquer.

Los etarras Juan Antonio Olarra y Ainhoa Múgica fueron los responsables de obtener la información necesaria para poder llevar a cabo el asesinato.

Juan Antonio Olarra fue además condenado como inductor de los asesinatos de Antonio Muñoz Cariñanos en el 2000, Luis Portero García ese mismo año y Santos Santamaría Avendaño en el año 2001.